Maria Dueñas

María Dueñas: 'Las bibliotecas han sido refugio para las personas que han sufrido la crisis' 23 noviembre

María Dueñas encabezó el pasado martes el acto organizado en el salón del antiguo casino de Ciudad Real, un encuentro con ciento de participantes en la actividad 'Tardes de Lectura', que organizó el Servicio Municipal de Bibliotecas. Con esta propuesta se puso el broche de oro al ciclo de actividades desarrolladas en la capital con motivo del Día de Biblioteca, que aunque se celebró el pasado 24 de octubre, dio lugar a un programa de largo recorrido en prácticamente todas las salas que forman parte del servicio. De esta forma, María Dueñas realizó su segunda visita a Ciudad Real en muy pocos días, puesto que el 12 de noviembre, en el acto de conmemoración del 25 aniversario de La Tribuna recibió el premio a la Cultura.

 

Regresó usted a Ciudad Real para participar en el acto de cierre de los actos del Día de la Biblioteca por parte del Servicio Municipal, en los tiempos que corren, ¿en qué medida la biblioteca sigue siendo un punto importante para un escritor?
Las bibliotecas me merecen el mayor respeto y la mayor admiración desde siempre. En los últimos tiempos precisamente, con una situación económica muy difícil, en los que el mundo editorial ha pegado un bajón importante, las bibliotecas para las personas que han sufrido la crisis han sido un refugio, han sido una opción para no quedarse fuera de la condición de lector por falta de recursos económicos. Además, las bibliotecas también han sufrido recortes, me consta, pero han luchado por mantenerse al frente con un buen nivel de servicios y tratando de tener los libros que eran imprescindibles para sus lectores.

 
¿Cómo son estos encuentros con los lectores en su caso?
Siempre son gratísimos. Los encuentros con los lectores a mí me producen una enorme satisfacción, porque me permiten ver cara a cara a aquellas personas a las que les gustan mis historias. Les percibo de forma concreta y dejan de ser algo genérico. El lector desentraña lo que ha sido capaz de leer dentro de tus libros. Percibo a unos lectores muy entregados, muy perseverantes, minuciosos, que se leen la obra con mucha dedicación y te la comentan, se establece un diálogo muy rico. Siempre han sido unos encuentros muy gratos y muy cálidos para mí.

 
Algo llamativo en los encuentros con lectores es que muchas veces surgen historias más o menos alternativas de la novela presentada. ¿A usted le han contado muchas de esas cuestiones paralelas a propósito de sus novelas?
A veces, sí. Tú te dedicas a escribir algo desde tu punto de vista, sin contar con que aquello puede tener una doble, una triple o una cuádruple lectura. Las interpretaciones son distintas. Hay lectores que lo reinterpretan, lo analizan desde cualquier ángulo. Recuerdo que hace unos años, en una reunión de clubes de lectura, en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, dos señoras se enzarzaron en un discusión. Las dos eran modistas y una de ellas no estaba de acuerdo en que en El tiempo entre costuras la protagonista, Sira, hubiera sido capaz de coser un chaquetón a mano en una noche, y la otra le decía que sí. Se abrió un debate apasionado sobre algo periférico a la historia, el tiempo real que necesita una modista para hacer el acabado de la prenda. A mí me pareció, además de divertido, muy interesante porque muestra la manera en la cual el lector reinterpreta la historia, la comparte en su propia existencia, saca sus propias conclusiones y empieza así a ser partícipe de la reescritura de la historia.

 
A la hora de ponerse a escribir, ¿qué viene primero, la historia o los personajes? Lo digo porque le quedan unos personajes con mucha personalidad...
Al menos lo intento. Pero lo primero que hago en mis novelas es buscar el escenario. Mi punto de partido es el escenario siempre. Una vez que elijo, empiezo a andar en él, a cartografiarlo, a conocer el momento histórico y tratar los cimientos de una pequeña historia en la que, poco a poco, van naciendo los personajes y se va formando el argumento y las distintas tramas de un modo casi paralelo. Pero siempre van supeditados en su origen al escenario, aunque luego cada uno tenga su propio nombre y su desarrollo individual.

 
¿Cómo fue la reconstrucción de Tánger para El tiempo entre costuras? La ciudad internacional ya no existe y, evidentemente, no la conoció...
Fue apasionante, porque Tánger tiene una historia tan impresionante, tan rutilante… Era una sociedad totalmente cosmopolita, muy diferente de lo que podía esperar cualquier chica española de pueblo. Ahí había de todo, se mezclaban las cabeceras y los titulares de cinco periódicos en cinco lenguas a la vez; se cambiaba dinero y se publicaba la cotización del dólar, del marco alemán, de la peseta, de la libra esterlina, del franco francés. Había gente de todos los orígenes, y no sólo geográficos, sino sociales y culturales, con percepciones distintas, con aventuras dispares, era un Tánger internacional, cosmopolita, encantador, rico, del que ahora no queda prácticamente nada; pero es verdad que quedan muchísimos testimonios, algunos muy cercanos a ese tiempo. Yo lo reconstruí con todos los recursos que tenía a mi alcance, desde la documentación más ortodoxa, trabajos académicos, estudios históricos, prensa de la época, pero también tuve la suerte de encontrar testimonios directos. Una parte de la memoria de esos tiempos todavía está viva y con muchos de los que vivieron en aquel momento pude hablar de ello. Me contaron muchísimas anécdotas y muchísimos detalles. Al final, toda la labor de reconstrucción de aquel Marruecos de presencia europea fue fundamental.

 
¿Y el Jerez del siglo XIX (La Templanza) era una versión en pequeño de ese cosmopolitismo?
Me gustaría decir que sí, pero la realidad es otra. No son comparables. Tánger era una ciudad eminentemente internacional, que era en parte mora y en parte marroquí. Era una ciudad entera en la que vivían muchísimas nacionalidades, italianos, alemanes, británicos. En cambio Jerez era una ciudad plenamente española, en una Andalucía que no voy a decir que profunda, pero sí muy, muy española. Pero a través del comercio del vino descubrí que tenía una importante contacto económico con Inglaterra. Sin embargo, ese contacto era solamente con Gran Bretaña y la presencia de Europa en Jerez era absolutamente minoritaria. Era constante, pero muy escasa, no había esa sociedad multicultural que había en Tánger.

 
En todas su novelas, de un modo u otro, aparece la interacción entre las culturas española y anglosajona, ¿en qué medida el español entiende ese mundo anglo?
Eso viene porque yo soy profesora de inglés. He vivido en Estados Unidos, he tenido mucho contacto con el Museo Británico y me resulta muy familiar. A mí lo que me gusta es alfombrar esta relación, valorarla, contarla para quien no la conozca. Es parte de mi vida, de mi existencia.

 
¿Qué lecturas son las que le inocularon el veneno de escribir?
Me cuesta mucho trabajo hacer una lista. Yo he sido lectora siempre, pero soy poco mitómana. No tengo un libro o un autor de cabecera. He leído mucho, de varias autores, he leído literatura hispanoamericana y sigo variando mucho mis lecturas. Creo que todos me influyen porque la lectura es interesante, pero todo eso lo voy amasando con la idea de que te pueda servir para contar más historias. Pero no puedo dar uno, dos, tres o cinco nombres relevantes de los que diga que a partir de aquí yo quise ser escritora.

 
¿En qué medida las pequeñas historias de los personajes de ficción, como los que pueblan sus novelas, ayudan a comprender las claves de la gran historia?
Muchas veces esas pequeñas historias son más válidas para mostrar cómo fue algo en un momento determinado. Son historias muy concretas, muy precisas y muy bien enmarcadas en el tiempo y en el espacio y a partir de ahí es posible extrapolar y conocer la estampa en su más amplia dimensión, que de otra manera nos resulta difícil de comprender. A partir de ahí se puede buscar más información, ampliar datos.

 
Ya que antes hablábamos de escenarios, ¿sabe ya cuál será su próximo escenario?
Estoy barajando varias ideas para la próxima novela, pero de momento me las reservo.

 
¿Qué es para una persona que hace unos diez años estaba escribiendo en la intimidad haber entrado a formar parte del mundo literario e incluso tener una posición respetada en él?
La verdad es que cuando empecé a escribir no tenía ni la menor idea, no había tenido ninguna relación con el mundo editorial. Presenté el libro y firmé para una única novela. Después fui entrando un poco como en tromba, no fui alguien que fuese entrando pasito a pasito, lo mío fue de golpe. Ahora, con los autores con los que me reúno de vez en cuando hay una cierta sintonía, pero al final, cada uno hace su trabajo. Dentro de una relación cordial te vas viendo esporádicamente, en ferias, en encuentros… Te dedicas a lo que te tienes que dedicar en cada momento, a escribir, a hacer presentaciones y luego, te vuelves a encontrar otra vez, no te pasas todo el día viviendo con otros escritores, es algo mucho más disperso. Personalmente, creo que he tenido una buena acogida entre los que ya estaban dentro de ese mundillo literario, con una relación muy correcta y muy normal desde el principio. Cuando me toca estar dentro de la vida pública, porque hay un lanzamiento editorial, estoy y cuando cumplo con mis obligaciones, vuelvo a mi casa.

 
¿Qué opinión tiene de la crítica y los críticos?
Salvo un diez por ciento, en general, la crítica me ha tratado bien. La crítica, sea buena o mala, casi siempre es positiva cuando los críticos son profesionales y son serios, otra cosa es la crítica mal hecha. El que va con prejuicios no se va a molestar en intentar buscar lo que realmente es la obra. Hoy en día ya no es necesario estar en un medio para ejercer la crítica, se puede hacer en la red, en un blog y me he encontrado con críticas muy serias, muy meditadas, con un criterio muy profesional, que es lo que a mí me gusta ver.

Noticia publicada en: La Tribuna de Ciudad Real
De Cádiz al nuevo San Juan 20 noviembre

Promoción. De vuelta de una gira por Argentina, Chile y Uruguay, María Dueñas hizo un alto en Sevilla, parada y fonda de sendos encuentros en Cádiz y San Juan de Aznalfarache.

De Cádiz a San Juan, al viejo San Juan, la capital boricua del Estado Libre Asociado donde murió Juan Ramón, suena a ruta de galeones. A la capital de Puerto Rico le llamaban Cádiz la chica. Pero María Dueñas ha venido desde Cádiz a otro San Juan mucho más cercano, San Juan de Aznalfarache, estado libre asociado de la metrópoli.

A la escritora manchega la literatura la ha convertido en una trotamundos. Hablemos de Cádiz con... es una iniciativa de diferentes entidades gaditanas por la que antes que María Dueñas pasaron Eduardo Punset y John Carlin. Disfrutó de la Caleta, de las delicias de El Faro y conoció al nuevo alcalde de la ciudad, José María González, Kichi.

Aunque su novela La templanza se desmadeja y termina en Jerez, eso no le impide cruzar la imaginaria frontera con Cádiz. Aunque ese libro viaja en sus primeros derroteros por México y Cuba, con la trepidante partida de billar por medio, María Dueñas completó la mirada continental hablando de su novela -y de las anteriores- en una gira trepidante por Argentina, donde se encontró con una campaña electora, Chile y Uruguay. Celebra el premio Cervantes de Fernando del Paso. "Leí Noticias del Imperio, porque mi novela empieza dos años antes de que llegue Maximiliano de Habsburgo".

Fino de Jerez en Barbiana, calle Albareda, entre Cádiz y San Juan. En este municipio se reunió con tres centenares de participantes de un club de lectura, mayoritariamente mujeres. La cita fue en el Teatro Romero Sanjuán, en honor de aquel sanjuanero que emigró a Australia y que de regreso de las antípodas revolucionó el género de las sevillanas con un ritmo quedo, pausado.

La escritora prepara las maletas para la próxima edición de la feria del Libro de Guadalajara, en México, donde también han invitado a Antonio Muñoz Molina. Ha hecho viajes puntuales a Brasil y Japón. De María Dueñas al palacio de Dueñas, ahora que se cumple el primer aniversario de la muerte de Cayetana de Alba, viajó dedicado un ejemplar de El tiempo entre costuras.

Estuvo en la gala de los premios Planeta y está leyendo al finalista, Daniel Sánchez Arévalo, el cineasta con el que ganó un Goya el actor Antonio de la Torre, magnífico inquisidor Fernando de Valdés en el episodio de Santa Teresa. Hay un Parnaso espléndido de finalistas del Planeta: Juan Benet, Fernando Quiñones, Fernando Fernán-Gómez -este Quijote hizo de escudero de Eslava Galán- o Alfonso Grosso en dos ocasiones. En la feria del Libro de Miami, coincidió María Dueñas con Javier Sierra y Enrique Vila-Matas, que cita a Puertollano, la ciudad natal de María, en la novela Doctor Pasavento. En Bogotá se alojó en el mismo hotel que Megan Maxwell, un fenómeno megaliterario, madrileña de Sevilla la Nueva que llama guerreras a sus lectoras. María Dueñas se cruza en sus caminos con Matilde Asensi. Sus tíos ficharon por el Barcelona la misma temporada. Dueñas y Asensi en los cromos.

Noticia publicada en: DiariodeSevilla.es
María Dueñas y el espíritu gaditano 19 noviembre

La escritora protagoniza otra edición del ciclo 'Hablamos de Cádiz con...'

Esa fascinación que Cádiz despierta entre personalidades de la cultura nacional quedó ayer nuevamente de manifiesto con la visita de la escritora María Dueñas, que protagonizó el IV ciclo Hablamos de Cádiz con..., organizado por el Consejo Social de la Universidad de Cádiz, la Confederación de Empresarios de Cádiz y la Asociación de la Prensa de Cádiz.
 
María Dueñas, autora de novelas de tanto éxito como El tiempo entre costuras y cuya última obra, La templanza está ambientada en Jerez y esa universal sangre terrícola que mana como oro líquido por todo su marco, fue presentada por la periodista de Diario de Cádiz, Tamara García, ante un auditorio lleno por dos centenares de personas que hicieron cola pacientemente en el Parador Atlántico para oír a una de las escritoras de más éxito del país.

 

En este encuentro con la sociedad gaditana, que tiene como objetivo dar una perspectiva social, científica, económica y comunicativa de la provincia, contando con las aportaciones de personalidades relevantes, unas 200 personas han asistido y participado en el diálogo que Dueñas mantuvo con la presidenta del Consejo Social de la UCA, Ana Alonso Lorente.

Con antelación, la escritora acudió a una reunión con empresarios, profesionales culturales y expertos universitarios para conocer la visión de Cádiz y el valor de la Cultura en un acto que tuvo lugar en el edificio Hospital Real en el Campus de Cádiz.

Antes de iniciar su diálogo atendió a los medios de comunicación presentes y aseguró que lleva viniendo a Cádiz desde hace muchísimos años pero que "los dos últimos he estado viajando a esta tierra constantemente para documentarme para mi última novela, La templanza, que tiene a Cádiz y Jerez como uno de sus grandes escenarios, y hoy hemos tenido una reunión interesantísima, con gente muy inspiradora, con puntos de vista muy diferentes, con gente trabajando desde distintas dimensiones por y para Cádiz. Resulta muy gratificante saber que los gaditanos luchan tanto por su tierra y seguro que es para un futuro mejor para todos", dijo.

¿Y qué quiere aportar María Dueñas con esta visita a Cádiz? "En cierta medida sí que vengo a hablar de mi libro, aunque no quiero sonar egocéntrica, pero en cierta medida vengo a contarle a los gaditanos qué tiene dentro mi libro sobre Cádiz, que no es más que una muestra de mi admiración infinita por esta ciudad, por esta zona, por su legado, por lo que ha sido, por lo que sigue siendo y por lo que nos deparará el destino".

Y desde su punto de vista cuál cree que sería el camino para potenciar esta ciudad. "Bueno, yo creo que ya se hace muchísimo, porque desde fuera se conoce Cádiz, se aprecia, son muchos los visitantes que vienen desde muy lejos, en cruceros por ejemplo, y también desde dentro de España se le tiene un cariño enorme a Cádiz; hay que seguir trabajando en esa línea. Hay que aportar proyectos nuevos, ser innovadores y no sentarnos a esperar a que nada te caiga del cielo".

 

Al comentarle que cómo representaría a un personaje que se inspirara en Cádiz dijo que "ahora mismo tengo a una jerezana dentro de mi novela que yo creo que representa muy bien el espíritu de esta tierra, que ha sido de acogida, de recepción, de gentes de otros mundos... Es una mujer que representa muy bien esa vinculación de Cádiz y Jerez con Inglaterra a través del comercio del vino; pero también tengo otro protagonista que es un indiano que viene a reflejar a tantos hombre españoles que se fueron a América y que volvieron, es un poco esa idea de idas y vueltas desde el puerto de Cádiz para llegar a lo que era el Nuevo Mundo, las colonias y después las naciones independientes pero siempre con el cordón umbilical con la madre patria a través de Cádiz", finalizó.

Noticia publicada en: DiariodeCadiz.es