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Maria Dueñas

El México independiente de la década de 1860, con la presidencia de Benito Juárez, las continuas guerras internas entre conservadores y liberales, y las tensiones externas con Francia, Inglaterra y España.

La próspera Cuba aún dependiente de la corona española, con sus inmensos beneficios derivados del cultivo del azúcar, la esclavitud plenamente aceptada y escasos afanes independentistas. Y dentro de ella, La Habana, tumultuosa, rica, ostentosa y desprejuiciada.

El Jerez de los bodegueros, endogámico y bullente, con el esplendor del negocio vinatero propiciado por las cuantiosas exportaciones de vino a Gran Bretaña y por la implicación en el sector vitivinícola local de capitales extranjeros. Destacan entre ellos (1) los comerciantes del vino británicos (wine merchants) y (2) los «capitales de regreso» de las antiguas colonias, en manos de ricos indianos que retornan a España en busca de prósperas oportunidades de negocio tras la independencia de los países latinoamericanos. Mauro Larrea será erróneamente tomado por uno de ellos.

Cádiz tras la pérdida de las colonias, con las consecuencias económicas que supone.

España durante el reinado de Isabel II, en una época de cambios, atraso y revueltas. Sociedad rural empobrecida. Penosa educación. Escasa modernización en comparación con otros países europeos. Jerez en este entorno es una excepción.